El Síndrome de Campanilla

 

A modo de presentación me pregunto cuántos de nosotros no nos planteamos alguna vez, para que nacimos, que finalidad tiene vivir, cual es nuestra misión en esta tierra…

Cuantos de nosotros nos abrazamos a filosofías, religiones e historias que nos identifican con el fin de ser mejores, los mejores.

Cuando era una niña, creía que cuando "fuera grande" podría ser un hada que lograra en la vida de la gente darles y brindarles lo que les hiciese falta para que fueran felices. Un poco más adulta, seguí creyendo en algo similar, creía que mi vida era hacer feliz a los demás, no importaba nada solo eso, cada vez que alguien me necesitaba me colgaba las alas, la capa y la varita y salía a enfrentarme con dragones y serpientes con tal de darles a todos esa sensación de alegria que tanto necesitaban….

Pero me pregunto…tal actitud sirve?, es real? hacia que caminos nos lleva?. A nosotros, a nuestros seres queridos?

Todo niño conoce la historia de Peter Pan, pero cuantos han reparado en ese personaje de apariencia frágil (pero fuerte) que es Campanilla, la personalidad de aquella dista mucho de la reciente TinKerBell… Y algunos se habran enternecido en la historia original cuando ella tiende a desaparecer porque Wendy no podía o no quería creer. Cúantas cosas para reflexionar detras de pequeñas escenas. ¿Cuánto hay de ella dentro de nosotros, y sobre todo dentro de las mujeres?

A todo esto se le conoce como "Sindrome de Campanilla".
 
Campanilla o Campanita es un personaje ficticio en la obra y libro de J. M. Barrie "Peter Pan" pero es uno de los pocos personajes secundarios que ha llegado a convertirse en personaje principal de una película (la suya propia) y en independizarse por su carácter y su espontaneidad.
"Ahora había otra luz en la habitación, mil veces más brillante que las lamparillas y en el tiempo que hemos tardado en decirlo, ya ha estado en todos los cajones del cuarto de los niños, buscando la sombra de Peter, ha revuelto el armario y ha sacado todos los bolsillos. En realidad no era una luz: creaba esta luminosidad porque volaba de un lado a otro a gran velocidad, pero cuando se detenía un segundo se veía que era un hada, de apenas un palmo de altura, pero todavía en etapa de crecimiento."
 
Pero Campanilla comete el grave error de sentirse celosa de Wendy.  La pobre Campanilla ha pasado al imaginario colectivo como la alegoría de los celos, capaz de traicionar a su amado Peter Pan porque no le dedica especiales atenciones, centrado en la ñoña de Wendy, con su recatado camisoncito azul.  Así, existe no sólo el síndrome de Peter Pan –padecido por hombres narcisistas e inmaduros- sino también el de Wendy, que se siente imprescindible y con constantes deseos de concederle todos los caprichos al niñato malcriado que, sin referentes femeninos válidos, busca en la niña  a una mamá que le cuide y satisfaga sus caprichos y exigencias.

Campanilla es esa parte de nosotros que hace cosas insospechadas de las que siempre acabamos arrepintiéndonos, la que dice aquello que deberíamos callar. Aunque Campanilla sea muda,  yo le doy voz y voto, porque me encantan sus piernecillas regordetas y su cinturita de avispa, su ceño fruncido y su coletita bien alta, marcando estilo -que sólo algunas mujeres privilegiadas son capaces de llevar con dignidad; y nuestra parte infantil que pervive, que se enfada y se irrita cuando olvidamos, como adultos, que la vida, sencillamente, es como es y no como nos gustaría que tuviera que ser. 
La primera vez que escuché la canción “El hada” de E. Bennato, un cantante italiano, sin saber que hablaba de Campanilla,  me pareció que hablaba de todas las mujeres valientes y apasionadas del mundo, de todas las mujeres que se meriendan a Wendy y a Peter Pan
pero que se mueren, irremediable y lentamente cuando alguien deja de creer en ellas, pensar que no existen y se marchitan, con su coletita despeinada,  en el País de Nunca Jamás… Un hada por definición dura poquito tiempo… pero ojalá todas las mujeres tengamos un poquito más de Campanilla y no tanto de Wendy, que ese es otro síndrome más extendido todavía…

Os dejo un enlace al cuento de Peter Pan en el país de "Nunca Jamás",  un mundo de afectos desmedidos, de ayudas no pedidas pero tan anheladas, de alegrías que se escapan a nuestras posibilidades muchas veces sin quererlo y que en el camino de todo esto que llamamos vida, sin el cuidado necesario pueden hacernos desaparecer…
 
 
 

  

About these ads
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a El Síndrome de Campanilla

  1. marisa dijo:

    Sin palabras..me ha encantado.

  2. Isabel dijo:

    Sabía que te gustaría… ;) Me gusta más ser Campanilla que Wendy aunque tú y yo tenemos un poquito de las dos… jeje lo importante es no perder la esencia de cada uno y la coherencia entre modo de pensar y modo de actuar porque siempre hay quien lo sabe valorar!! Te quiero muchoooo!!!

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s